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perversa libertad

Sumisa y a la vez, retadora acepta mi juego.   No por amor si no por su placer personal : el de sorprenderme.   Ella acepta las cuerdas de cuero  sobre su cuerpo,  porque en ellas su alma se siente libre. Cuando acepta mis perversiones  se siente libre y segura  renegando de mi amor M.P

Contigo

-A la más amada Quiero quedar contigo.  Volver a ver esa sonrisa en tu boca.       Verte acercar ágil, alegre,  con tu cabello ondeando ligeramente.       Deseo que me mires desde la ventanilla del coche,  medio agachada, que subas,  que te sientes a mi lado.       Quiero acercarme a tus labios,   sentir tu aliento,  percibir tu vibración,      sellar tu boca con un beso.       Deseo pasar una velada alegre  y substancialmente positiva contigo.       Quiero que cenemos juntos,  que bebamos, que brindemos.       Hablar distendidos largo tiempo,  conocernos un poco más.       Deseo que la noche no se termine con la cena.       Quiero que tomemos una copa en un pub.  Que nos dejemos envolver por la música ...
¿Qué más exquisito que una mujer en el acto del amor?, ¿Qué más apasionante que la visión de ella al entregarse?; Indudablemente nada comparable al instante en que cede, el momento en que decide no oponerse a ser tocada entera, el instante en que deja de ser la dueña de su propia voluntad... Maravillosa la unión de los labios   anhelantes de besar; donde empieza un recorrido  de la piel, palmo a palmo, poco a poco, con delicadeza y lentitud; examinando, primero,  el rostro, el mentón, la oreja, el cuello. M.P

Mía

En esa marca en su piel,  de los incisivos y molares,   sellada con sangre de tinta púrpura.  Y ese deseo, que es vicio,  no queremos parar,  seguimos con entusiasmo   hasta la fusión completa  de nuestro ser en el otro en su abandono  completo y en mi tenerte. ¡ MIA!  ¡ MIA!

Trazos sentimentales de un alma

      Todas y cada una de mis  letras       están escritas a través de la imaginación       en la soledad del silencio.       Como cada día mi imaginación vuela       por los caminos de cada palabra,       ni siquiera me disculparé       por todas estas transmisiones que escribo;       puede que me arrastre por ellas  o simplemente pases de mí.       Los poemas que he escrito para ti ahora       no están bajo delirios artificiales,       de momento siguen salvados por tu mirada,       ya que no te conozco y       no quisiera sentir tu indiferencia.       Sin recaer en lo meramente cotidiano y rutinario,       no es cuestión de abrirme en una visión tuya       demasiado tiempo, te los tengo hechos p...

Podría...

Yo podría decirles que me robas los sueños… que me envuelves desnuda, me das un beso en silencio y hasta me haces gritar… Me atrapase los sentidos me provocas suspiros… y también simplemente me enseñaste el verbo desear… Marco 

¿Lobos?

Puede que el hombre sea  lobo para el hombre,  pero una mujer puede convertirle en una dócil mascota Marco P.