Ir al contenido principal

Cuando salgas de mis brazos

Cuando la vi a lo lejos, tirando de una sencilla maleta azul celeste, lo comprendí todo:

Dentro traía el universo, los estelares espacios donde son bellas las leyes más devastadoras, donde todo cambia y permanece eterno, donde nada se puede explicar sin que resulte absurdo.

 Me acerqué a la escalera y creo que nos miramos a la vez. 

 La ciudad desapareció de pronto, la estación pasó de ser un lugar a ser un tiempo, el tiempo se internó en una especie de turbión perdido en sí mismo, la realidad dejó de ser algo externo para convertirse en una vivencia íntima. 

Creo que no olvidaré con facilidad sus palabras:

 “cuando salgas de mis brazos, si es que alguna vez lo haces, no sabrás ni quién eres”

Comentarios

  1. Nada sabra cuando salga de tus brazos.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ese es el camino, mi bella María , perderse de tal forma en el exclusivo firmamento de los amantes . La única certeza es la de vivir el instante con todos nuestros sentidos , lejos de todo y de todos
      Mi beso para tu mañana linda

      Eliminar
  2. Porque en el recogimiento de un abrazo se pierde toda noción y lo de después es relativo.
    Muy bonito, Marco y gracias por tu huella en mi blog.

    Mil besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bonita tu reflexión Auroratris
      Mil besitos de vuelta guapa

      Eliminar
  3. Hay personas que pasan por nuestras vidas, y nos cambian, ya no somos los mismos, algo se va con ellas y algo de ellas se queda con nosotros para siempre ... así es la vida y el amor, dure lo que dure siempre nos marca en mayor o menos medida

    pd/ gracias por tus huellas en mi blog,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. no, es verdad, no volvemos a ser los mismos.
      Besos linda

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Contigo

-A la más amada

Quiero quedar contigo.  Volver a ver esa sonrisa en tu boca.       Verte acercar ágil, alegre,  con tu cabello ondeando ligeramente.
      Deseo que me mires desde la ventanilla del coche,  medio agachada, que subas,  que te sientes a mi lado.
      Quiero acercarme a tus labios,   sentir tu aliento,  percibir tu vibración,      sellar tu boca con un beso.
      Deseo pasar una velada alegre  y substancialmente positiva contigo.
      Quiero que cenemos juntos,  que bebamos, que brindemos.
      Hablar distendidos largo tiempo,  conocernos un poco más.
      Deseo que la noche no se termine con la cena.       Quiero que tomemos una copa en un pub.  Que nos dejemos envolver por la música  que nuestro interior se riegue con bebida fresca y alcohol… con una mezcla más potente que el queroseno.
      Salir abrazados por el talle,   caminar entre las calles,  sin rumbo, perdidos en la noche.  Mirando la luz de la luna.
      Deseo que nuestro propio instinto  nos lleve hacia…

Tu boca

Por eso quiero tu boca.


 Porque tiene la capacidad de desprenderse  de mí, como yo nunca pude.
 Sin embargo, así me mantengo,  sin ella, dándola por pérdida, cruda y ajena.

 Por ello me elevo en sueños,  me enrosco entre sábanas cada noche,  dándole solución a una realidad insoportable. 
Y entonces vuelvo a ser,  aquel que sube al tren ansiando el destino.

Allí, hacia la nada, hacia mi todo,  a paraderos desconocidos  donde siempre reinas tú. 
Tú,  con tu boca. 

Trazos sentimentales de un alma

      Todas y cada una de mis  letras       están escritas a través de la imaginación       en la soledad del silencio.
      Como cada día mi imaginación vuela       por los caminos de cada palabra,       ni siquiera me disculparé       por todas estas transmisiones que escribo;       puede que me arrastre por ellas  o simplemente pases de mí.
      Los poemas que he escrito para ti ahora       no están bajo delirios artificiales,       de momento siguen salvados por tu mirada,       ya que no te conozco y       no quisiera sentir tu indiferencia.
      Sin recaer en lo meramente cotidiano y rutinario,       no es cuestión de abrirme en una visión tuya       demasiado tiempo, te los tengo hechos por colores,
tamaños y sorpresas,
 duros, agresivos, sensuales, románticos,       eróticos…
      De pronto me encuentro contigo,       a veces en sorpresas de formas sensuales,       aceptándome por ser como soy,       por ser yo mismo con todas las consecuencias.           te empiezo a escribir lo más puro,       l…