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Pretéritos

¿Y si  fuese  sueño? ¿Y si  fuese  deseo? ¿Y si  fuese ilusión? ¿Y si tú  amor? ¿Y si tú  camino? ¿Y si tú  vivir? ¿Y si yo    mar? ¿Y si yo fuese como él, siempre cambiante? ¿Siempre donde sumergirte? ¿Siempre donde perderte y encontrarme? ¿Y si tú fueses aire? ¿Y con él, siempre  volar? ¿Siempre donde sujetarme y abrazarme? ¿Y si yo tu cobijo? ¿Y si yo  tu amor? ¿Y si tú  mi hogar? ¿Y si tú  mi deseo ? ¿Y si fuésemos lo que nos complementa? ¿Y si fuésemos uno en lugar de dos? ¿Y si fuésemos? Y si ...
Marco P.

Prisma

La belleza anida en un lugar  entre nuestros ojos  y la minuciosidad  con la que se observan  los pormenores  de las cosas
Marco P.

Quimera

Cuando la niebla se disipe cuando deje a descubierto el río donde nadan tu ojos prometo estar en la orilla a la espera de tu regreso.
Marco P.

Secreto

Guardado en el tiempo acecha un beso

Entre presente y pasado dormitan mis labios
El deseo emerge lírico, como los versos de tu poema
Enloquece el alma amante de un sueño donde los labios se cruzan y el beso  nos pierde 
Marco P.

Ella

Ella,  la sirena que se llevó a Neptuno de paseo,  me sonrió tristemente  y me enseñó que la música alimenta al amor.  También que la música es su reina.  Lo hizo antes de que nos hundiéramos  buceando velozmente  y alcanzáramos el lecho submarino

Marco. P

Tu boca

Por eso quiero tu boca.


 Porque tiene la capacidad de desprenderse  de mí, como yo nunca pude.
 Sin embargo, así me mantengo,  sin ella, dándola por pérdida, cruda y ajena.

 Por ello me elevo en sueños,  me enrosco entre sábanas cada noche,  dándole solución a una realidad insoportable. 
Y entonces vuelvo a ser,  aquel que sube al tren ansiando el destino.

Allí, hacia la nada, hacia mi todo,  a paraderos desconocidos  donde siempre reinas tú. 
Tú,  con tu boca. 

Arcano

La cama, tu pijama tu ropa interior, y el cuadro de la abuela  que cuelga frente a nosotros,  nos vio sucumbir  ante el amor y la pasión, sin escandalizarse
Marco P.


Prohibida

El tiempo devora mi carne escupo flores perfumadas te escurres por mis madrugadas hechicera con olor a jazmín
Arden, en mis manos  los libros en el infierno de las palabras y tu sabor a miel recorre mi lengua ávida 
Lamentos y lágrimas conjugan tu sacro Poema preñado de otro poeta 
Compasivo, mi tiempo que devora mi carne perfumada de jazmín allende los mares 
M. Portanova






Seducción criminal

En plena era de las celebrities de todo a cien, parece imposible que cualquier tiempo pasado en las portadas de las revistas fue peor. Y puede que no lo fuera, al menos estéticamente hablando. Es comprensible el furor que unas mujeres, ciertamente fatales, más cerca de las pin-ups cinematográficas que de las malhechoras al uso, provocaron desde las portadas de las detective magazines, un género que dominó los quioscos estadounidenses  de 1924 a 1969.
Para comprender el fenómeno, es necesario situarse, al rededor de 1934, en plena era del jazz, la prohibición, el crimen organizado y la Gran Depresión. Los ciudadanos de a pie eran tratados como vulgares criminales y éstos, como estrellas ;Machine Gun Kelly, Bonnie y Clyde, Babyface Nelson y John Dilliger eran tan famosos  como los actores del crimen de gánsters. Y los policías que los perseguían  también tenían sus 15 minutos de fama en portadas ilustradas por el gran Jim Thompson.
Sin embargo, con la fin de la crisis económica , la lib…

Perfecta

Mis ojos te desnudan al ritmo que tu blusa va cediendo botón a botón
Te beso, me besas la boca el cuello tus senos semi desnudos
La raja de tu falda deja entrever  tu esencia de mujer

Me ignoras, te vuelves   callas inesperadamente, no quieres ser real volverte real, quieres que te sueñe te desee, te anhele hasta el día  en que dejarás de ser, mi perfecta ilusión mi más ardiente fantasía

Marco. P

perversa libertad

Sumisa y a la vez, retadora acepta mi juego.   No por amor si no por su placer personal : el de sorprenderme. 
 Ella acepta las cuerdas de cuero  sobre su cuerpo,  porque en ellas su alma se siente libre.
Cuando acepta mis perversiones  se siente libre y segura  renegando de mi amor
M.P

Contigo

-A la más amada

Quiero quedar contigo.  Volver a ver esa sonrisa en tu boca.       Verte acercar ágil, alegre,  con tu cabello ondeando ligeramente.
      Deseo que me mires desde la ventanilla del coche,  medio agachada, que subas,  que te sientes a mi lado.
      Quiero acercarme a tus labios,   sentir tu aliento,  percibir tu vibración,      sellar tu boca con un beso.
      Deseo pasar una velada alegre  y substancialmente positiva contigo.
      Quiero que cenemos juntos,  que bebamos, que brindemos.
      Hablar distendidos largo tiempo,  conocernos un poco más.
      Deseo que la noche no se termine con la cena.       Quiero que tomemos una copa en un pub.  Que nos dejemos envolver por la música  que nuestro interior se riegue con bebida fresca y alcohol… con una mezcla más potente que el queroseno.
      Salir abrazados por el talle,   caminar entre las calles,  sin rumbo, perdidos en la noche.  Mirando la luz de la luna.
      Deseo que nuestro propio instinto  nos lleve hacia…
¿Qué más exquisito que una mujer en el acto del amor?, ¿Qué más apasionante que la visión de ella al entregarse?;
Indudablemente nada comparable al instante en que cede, el momento en que decide no oponerse a ser tocada entera, el instante en que deja de ser la dueña de su propia voluntad...
Maravillosa la unión de los labios
  anhelantes de besar; donde empieza un recorrido  de la piel, palmo a palmo,
poco a poco,
con delicadeza y lentitud; examinando, primero,
 el rostro, el mentón, la oreja, el cuello.

M.P


Mía

En esa marca en su piel,  de los incisivos y molares,   sellada con sangre de tinta púrpura.
 Y ese deseo, que es vicio,  no queremos parar,  seguimos con entusiasmo   hasta la fusión completa  de nuestro ser en el otro en su abandono  completo y en mi tenerte. ¡ MIA!  ¡ MIA!

Trazos sentimentales de un alma

      Todas y cada una de mis  letras       están escritas a través de la imaginación       en la soledad del silencio.
      Como cada día mi imaginación vuela       por los caminos de cada palabra,       ni siquiera me disculparé       por todas estas transmisiones que escribo;       puede que me arrastre por ellas  o simplemente pases de mí.
      Los poemas que he escrito para ti ahora       no están bajo delirios artificiales,       de momento siguen salvados por tu mirada,       ya que no te conozco y       no quisiera sentir tu indiferencia.
      Sin recaer en lo meramente cotidiano y rutinario,       no es cuestión de abrirme en una visión tuya       demasiado tiempo, te los tengo hechos por colores,
tamaños y sorpresas,
 duros, agresivos, sensuales, románticos,       eróticos…
      De pronto me encuentro contigo,       a veces en sorpresas de formas sensuales,       aceptándome por ser como soy,       por ser yo mismo con todas las consecuencias.           te empiezo a escribir lo más puro,       l…

Podría...

Yo podría decirles que me robas los sueños… que me envuelves desnuda, me das un beso en silencio y hasta me haces gritar…
Me atrapase los sentidos me provocas suspiros… y también simplemente me enseñaste el verbo desear… Marco

¿Lobos?

Puede que el hombre sea  lobo para el hombre,  pero una mujer puede convertirle en una dócil mascota Marco P.

Cuando salgas de mis brazos

Cuando la vi a lo lejos, tirando de una sencilla maleta azul celeste, lo comprendí todo:
Dentro traía el universo, los estelares espacios donde son bellas las leyes más devastadoras, donde todo cambia y permanece eterno, donde nada se puede explicar sin que resulte absurdo.
 Me acerqué a la escalera y creo que nos miramos a la vez. 
 La ciudad desapareció de pronto, la estación pasó de ser un lugar a ser un tiempo, el tiempo se internó en una especie de turbión perdido en sí mismo, la realidad dejó de ser algo externo para convertirse en una vivencia íntima. 
Creo que no olvidaré con facilidad sus palabras:
 “cuando salgas de mis brazos, si es que alguna vez lo haces, no sabrás ni quién eres”

Me gustaría que tu fueras una casa vacía que se hace eco  de mis  suspiros. Me gustaría que tu fueras una habitación oscura Me gustaría que tu fueras la seda que envuelve mi corazón  de tu mano crear sueños ahora pausados  volverlos frenéticos en el intimo placer de eros
Marco P.
Las canciones hablan  de los sentimientos.  Se pueden leer como poemas  o pequeñas novelitas
Marco P.